Aromas y Perfumes

Reseñas de perfumes masculinos

Vetiver de Guerlain

Vetiver de Guerlain

Vetiver de Guerlain

VETIVER GUERLAIN

Fragancia creada originalmente por Jean Paul Guerlain en 1959, fue reformulada en el año 2000 variando sustancialmente sus componentes pero manteniendo unos resultados muy similares según valoración de quienes han disfrutando de ambas formulaciones, en éste caso concreto, la reformulación ha dotado a la fragancia de mayor longevidad que la original. Hay diferencia de criterio a la hora de enumerar las notas que componen esta fragancia, aunque la más extendida es la que propone la siguiente pirámide olfativa:

NOTAS DE SALIDA: Bergamota, mandarina, limón, nuez moscada, tabaco, neroli y cilantro.

NOTAS DE CORAZON: Pimienta, clavel, vetiver, raíz de lirio, salvia, sándalo,

NOTAS DE FONDO: cuero, haba tonka, algalia, ámbar, vetiver, musgo de roble y mirra.

Esta fragancia es un homenaje a la naturaleza, representa un bosque húmedo y terroso al amanecer lleno de luz y de vida. Una fragancia muy vitalista, alegre y llena de energía gracias a un vetiver maravilloso.

Parte con unos cítricos intensos magníficos donde destaca bastante el limón que se hacen acompañar por el toque ácido verdoso del neroli y se va especiando poco a poco por la nuez moscada y el cilantro. Experimenta una evolución hacia las especias que pasan a dominar tras el primer impulso cítrico y dejar paso a la aparición del tabaco. Va adquiriendo unos tonos amaderados y levemente florales gracias sobre todo a la salvia y a un suave tono de iris terroso de la raíz de lirio mientras se va incorporando suavemente un majestuoso vetiver muy luminoso, casi cítrico y verdoso para llevarnos a su primera hora de vida, donde los cítricos han desaparecido y el tabaco y las especias son débiles ya.

Desde aquí el vetiver se torna más oscuro, más terroso y verde y empieza a presentar matices acuerados y aterciopelados con un suave acento dulce del ámbar. Según avanza hacia la segunda hora va dejando los tonos florales por el camino salvo ese tono irisado terroso que aún conserva como complemento del vetiver. La fragancia se va percibiendo menos intensa al llegar a la segunda hora.

El tono del vetiver ha variado, es un vetiver camaleónico que va mostrando diferentes facetas olfativas según evoluciona en el tiempo. Ahora como digo es más terroso y oscuro que en su primera fase.

Rebasada la segunda hora se empieza a percibir algo de musgo de roble, se torna más dulce por la aparición del haba tonka y más resinosa por efecto de la mirra. En su desarrollo, el vetiver va abandonando esos tonos terrosos más oscuros para volver a la luminosidad de sus matices próximos a los cítricos, una preciosa evolución de esta deliciosa nota.

En esta segunda fase de la fragancia, a partir de la segunda hora hay un cambio de concepción en las notas: las notas de la primera fase eran rotundas y claramente perceptibles y en esta segunda son suaves y no acaparan la personalidad de la fragancia, sino que ceden el protagonismo al vetiver para resplandecer hasta el final.

Según avanza hacia la tercera hora el vetiver se va haciendo cada vez más protagonista, va cobrando intensidad y se muestra majestuoso sobre el resto de notas que son meras comparsas a su servicio. Esta explosión del vetiver lo agradece la fragancia en cuanto a su intensidad de proyección, ya que entre la segunda y la tercera hora se produce un valle en la proyección de la fragancia que ahora vuelve a subir un poco.

Se forma un dúo vetiver – musgo de roble que complementa muy bien.

Más allá de la cuarta hora la fragancia está dominada por el incombustible vetiver apoyado en el musgo de roble con un fondo de algalia, una nota parecida al almizcle, ligeramente animálico pero con una sutileza que no molesta, no deja ese tono sucio que vemos en otra composiciones y le da un toque más sexy y misterioso.

En adelante la fragancia discurre por los mismos cauces, dominio del vetiver con tonos de musgo de roble suave y fondo de algalia.

Es una fragancia con una buena longevidad pero no tiene una gran proyección. Su longevidad en mi piel ronda las 10 horas si bien la piel queda impregnada del olor a vetiver un par de horas más que encuentro si rastreo con la nariz. Su proyección de salida es de un metro aproximadamente que va bajando para llegar a la hora con medio metro aproximadamente. A la segunda hora llega con unos 20-30 cm de proyección y a partir de ahí va bajando a ras de piel poco a poco. Rebasada la tercera hora experimenta un leve repunte de intensidad y al llegar a la cuarta hora está nuevamente a ras de piel hasta el final.