Aromas y Perfumes

Reseñas de perfumes masculinos

Lolita Lempicka au masculin Eau de parfum intense

lolita Lempicka au masculin eau de parfum intense
Lolita Lempicka au masculin eau de parfum intense

Una fragancia de la familia oriental amaderada, lanzada en 2015 de la mano de Annick Menardo.
Notas de salida: Bergamota y anís estrellado.
Notas de corazón: Vetiver y madera de Oud.
Notas de fondo: Mirra e Iris.

Salida ciertamente interesante de bergamota con anís estrellado, dulce y muy rica que entre los cinco y diez minutos empieza a incorporar una nota de oud muy aromática, y a la media hora percibo unos toques de regaliz que refuerzan el carácter dulce de la fragancia y van conformando una fragancia con un tono dulce – amaderado con unos tonos que resultan cercanos al cuero debido a la presencia del oud. El oud, para aquellos que no lo sepan, en las fragancias de precio moderado como pueda ser esta, utilizan una nota de oud sintético más seco y áspero que el oud natural que vale una fortuna, que suele presentar a veces tonos cercanos al cuero. Tiene en este punto un olor muy agradable pero, desgraciadamente, al llegar a la primera media hora su proyección ha comenzado a decaer radicalmente hasta irse quedando alcanzada la primera hora de vida a unos escasos 20 – 30 cm de la piel hasta mas o menos la segunda hora donde queda ya a ras de piel.
Rebasada la primera hora y media de vida comienzan a percibirse los primeros tonos verdes, terrosos y amaderados del vetiver y aún se mantiene la base dule – balsámica que traía la fragancia, y los tonos de oud que ya no se perciben tan cuerosos. A partir de aquí y hasta la tercera hora de vida, los tonos dulces desaparecen y queda una composición resinosa, amaderada, terrosa y ligeramente verde, seca, con el único tono diferenciador de la aparición que se va produciendo de la mirra. Esta es la fase menos vistosa de la fragancia. Aquí ha cambiado radicalmente y ya no se parece en absoluto a los tonos que traía desde el inicio. Ahora es una fragancia totalmente diferente, con tonos amaderados secos, solo ligeramente adornados por los tonos de mirra que siguen acompañando, haciendo una especie de puente entre dos fases dulces.

Según nos acercamos a su cuarta hora de vida, esas notas de la fase media empiezan a sentir la compañía de unos tonos avainillados que empiezan a darle un poco de vida. Se ha potenciado la mirra que aporta también un tono azucarado – picante, anunciando el principio del fin de una fase que nos estaba haciendo añorar los ricos tonos de su salida. Es a partir de la quinta hora de vida cuando empiezan a aparecer unos suaves tonos de iris que van dotando a la fase final de la fragancia de un tono atalcado típico de esta flor pero que mezclado con esa vainilla y mirra, deja un tono dulce-atalcado muy rico hasta el final de su vida, que en algunos momentos adquiere unos leves tonos que recuerdan al regaliz de la primera fase pero leves y desaparecen al llegar a la sexta hora. Desde aquí el vetiver y el oud van desapareciendo ya y la mirra mantiene un tono muy suave. Este iris es menos notorio que los de Prada, Givenchy o Dior. A partir de la sexta hora, ya se percibe claramente ese conjunto vainilla – iris – mirra tan bonito que se mantiene hasta el final, alcanzadas las 8-9 horas de vida.
Longevidad: 8 – 9 horas.
Proyección: 1/2 hora un metro y otra media a 20-30 cm luego a ras de piel.
Rango de edad: de 30 en adelante
Vestimenta: formal, semi formal, casual… sport no le pega mucho, la verdad.
Estaciones: otoño e invierno, tarde y noche. En primavera, lo veo para noche solo.
Para cualquier cita, oficina, más disfrutable en espacios cerrados dada su escasa proyección, reuniones no muy formales, ya que sus tonos dulces para una reunión muy formal no la termino de ver, más para citas la veo yo, salidas con amigos, tono desenfadado más bien.
Una buena fragancia que ha sido destruida como tantas otras por las reformulaciones.