Aromas y Perfumes

Reseñas de perfumes masculinos

L’homme YSL Le Parfum

L’homme YSL le parfum

Puedes comprarla AQUI.

L’homme YSL Le Parfum

L’HOMME YSL LE PARFUM

Fragancia lanzada al mercado en 2.020 perteneciente a la familia amaderada aromática.

Notas de salida: Limón, notas ozónicas y cardamomo.

Notas de corazón: albahaca, geranio y hojas de violeta.

Notas de fondo: Esencia de cedro, cachemira, vetiver y ambroxán.

De salida parte con un limón intenso que se va mezclando con el cardamomo a los pocos minutos dejando el dominio de esta salida al cardamomo por encima del resto a los diez minutos. En medio de estas dos notas empiezan a sobresalir destellos frescos, un poco cremosos, limpios, ligeramente dulces  que dejan acento de un aroma ligeramente acuático y floral, más perceptible al llegar al cuarto de hora. Desde aquí la fragancia se va tornando más aromática al llegar los tonos de albahaca, un verde aromático que encaja bien entre el resto de notas quedando en un punto intermedio y a la vez se empiezan a percibir ligeros tonos amaderados procedentes de la esencia de cedro que se deja notar desde bien temprano. Esas notas ozónicas siguen sobresaliendo mientras el entorno se vuelve cada vez más amaderado, el limón va cediendo intensidad notablemente y el cardamomo resiste en un segundo plano aún mientas nos acercamos a la media hora.

En este punto se nos incorpora la esencia de geranio y las hojas de violeta, dejándonos unos tonos que recuerdan tanto a l’homme original como a Invictus. Los tonos amaderados siguen asentados con fuerza como empujando la fragancia bajo esos tonos florales y aromáticos. Hasta la hora de vida la violeta es la nota más intensa apoyada en el geranio y bajo ellas una capa de madera y cardamomo.

Alcanzada la hora mantiene un fuerte tono aromático y floral con fondo de cardamomo aún y maderas. El cedro se sigue manteniendo firme mientras comienza a asomar un tono fresco, verde, húmedo de vetiver.

Alcanzando la segunda hora tenemos dominio de vetiver con maderas y un fondo de violeta con una nota que destaca sobre ellas por su tono amaderado resinoso y tonos de ambroxán que llaman madera ambarina.

Más allá de las dos horas es una fragancia netamente amaderada resinosa y ambarada con un leve vetiver de fondo.

Rebasada la segunda hora siguen las maderas dominando un tono amaderado resinoso ambarado, con un toque de ambroxán. Ese tono se debe a lo que llaman cachemira. Sigue presente el cedro apoyando ese tono y un fondo de vetiver ligero con algún leve rastro aromático y ozónico también.

Más allá de la tercera hora mantiene los mismos tonos pero ya mucho más débiles.

Al llegar a la cuarta hora nos ha quedado el tono amaderado ambarino de ambroxán y cachemir y el ligero fondo aromático que me vuelve a recordar a ratos a Invictus.

De aquí en adelante se queda una fina película a ras de piel con estos mismos tonos hasta el final, ya no varía y así va a quedar durante varias horas más hasta alcanzar en mi piel unas ocho horas pero desde la quinta hora con la nariz pegada a la piel.

Longevidad de unas ocho horas en piel pero muy débil desde la quinta hora, incluso habrá quienes a partir de esa quinta hora ya no la perciban.

Su proyección es escasa, de salida alcanza un metro aproximadamente para caer rápidamente a la mitad en quince minutos y se queda a unos 20 cm hasta alcanzar la primera hora. Luego se queda a ras de piel y a partir de la quinta hora hay que rastrear con la nariz pegada a la piel para encontrarla.

Es una fragancia que sobre una base del l’homme original, con un cierto punto elegante, desarrolla hacia tonos próximos a Invictus, siguiendo las tendencias actuales de aprovechar la corriente abierta por otras fragancias de éxito (en este caso Invictus y tantas otras siguen la estela de One Million) lo que deja una sensación de marca pequeña que tiene que recurrir a estas tendencias para mantener sus ventas, algo impropio de una marca como YSL de la que cabe esperar mucho más, al menos un intento por buscar algo innovador como ocurría hace años (Opium, M7, Kouros, etc.) y no dejarse caer en creaciones sin gracia a la estela de otras.

La fragancia no es mala, pero no aporta nada nuevo. Es buena aromáticamente sin más. Ideal para edades tempranas principalmente aunque no desentona a ninguna edad, para quienes buscan una evolución del ya mencionado Invictus hacia un punto más elegante proporcionado por el cardamomo y las maderas. Una propuesta ideal para el día a día que queda bien en cualquier situación, no desentona, no molesta pero no pasará a los anales de la historia. Para la oficina, para llevar cara al público, alguna reunión no muy formal, alguna fiesta entre amigos y salidas informales. Admite cualquier vestimenta y más adecuada para el día que la noche, para primavera, verano y otoño. Para ser un YSL y un eau de parfum, su rendimiento queda corto y debería ofrecer algo más de esfuerzo creativo para el precio que tiene. Esperemos que vuelvan los buenos tiempos. Hasta aquí mi reseña de esta fragancia.