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Reseñas de perfumes masculinos

Encre Noire à l’Extrême (Lalique)

Encre Noire à l’extrême Lalique

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Lalique Encre Noire à l’extrême

ENCRE NOIRE A L’EXTREME (LALIQUE)

Encre Noire à l’extrême es una fragancia creada en 2015 por la nariz NATHALIE LORSON, creadora fragancias tan populares como Bentley for men, Bentley for men intense, Dolce & Gabbana “K” (con Daphne Bugey), Dolce & Gabbana pour femme (con Max Gavarry), This is Him! De Zadig & Voltaire, Spicebomb night vision de Viktor & Rolf, Givenchy Gentleman (2017) de entre una interminable lista de creaciones. Perteneciente a la familia amaderada aromática para hombres y nos ofrece unas notas de

SALIDA: Bergamota, ciprés y resina de elemí

CORAZON: Vetiver de Haití, Vetiver Bourbon, incienso y raíz de lirio

FONDO: Benjuí, sándalo y pachulí.

Pertenece a una familia de tres creaciones que comparte con sus hermanas la Encre Noire clásica y la versión Sport.

Su salida ofrece una intensa nota de bergamota muy apreciable que rápidamente se ve envuelta por el poder del ciprés que aporta un carácter de madera más oscura, leñosa y vieja con tintes verdosos y una resina de elemí que potencia el carácter resinoso de esta madera. Según desarrolla en los primeros minutos la fragancia va tomando tintes oscuros por la aportación de tonos de madera de cachemira y la incorporación de la nota de incienso que aparece de forma temprada pese a ser una nota media. Esa nota de madera de cachemira no está declarada como una de las notas principales pero se percibe claramente y aporta más oscuridad a la fragancia, un tono amaderado más aromático y deja un leve acento como a “goma quemada” muy tenue en algunas fases, potencia los tonos leñosos y resinosos. El incienso empuja hacia la profundidad de la noche y su oscuridad. Con estos tonos se presenta alrededor de la hora de vida donde la fragancia va a realizar un espectacular cambio de tendencia abandonando esos tonos oscuros de un bosque en la noche para abrirse paso entre un claro donde domina la luz del día. En esta fase que cubre entre la primera y la segunda hora de vida de la fragancia, los tonos poderosos de vetiver se van adueñando del tono general de la fragancia aportando luminosidad y frescura con sus matices alegres que aportan un ligero tono verde, húmedo, terroso, ligeramente amaderado y casi cítrico, fresco y luminoso y se ven potenciados poco después por la aparición de unos tonos almizclados que aportan un aire limpio y jabonoso al entorno. Esa nota de almizcle tampoco está declarada entre las notas principales pero igualmente se encuentra presente en el desarrollo de la fragancia. A ellas se une la nota de raíz de lirio, una nota de carácter terroso como el vetiver que va a redondear sus tonos en una sociedad colaborativa entre ambas. El vetiver que utiliza la creadora de la fragancia está formado por dos de las mejores variedades de esta planta: el vetiver de Haití y el vetiver Bourbon y su conjunción las eleva a lo más alto del tono olfativo al llegar a la segunda hora. Los tonos oscuros de la salida quedan al fondo sosteniendo la fragancia pero perdiendo cada vez más peso en el conjunto general, tan solo el tono ahumado del incienso persiste un poco más junto a los matices empolvados de la raíz de lirio que nos va a dejar en su desarrollo unos ligeros matices florales a violeta y un suave tono dulce. Con estos tonos hemos alcanzado la tercera hora de vida y en el transcurso hacia la cuarta no van a producirse grandes variaciones tonales, continúa dominando el vetiver junto al tono de la raíz de lirio, algunos matices limpios y con un fondo amaderado, levemente resinoso, ahumado y levemente empolvado. Es llegando alrededor de la cuarta hora cuando comienza la incorporación de los tonos de benjuí, una nota que viene a potenciar los tonos resinosos que estaban desapareciendo y sus matices dan un giro más dulce a la fragancia si bien no es un giro radical sino más bien un ligero guiño a la dulzura.

Alcanzando la quinta hora da la sensación de que los tonos de incienso repuntan ligeramente y se envuelven con los tonos resinosos del benjuí bajo el mismo contexto dominador del vetiver y se va produciendo hacia la sexta hora la incorporación del sándalo que va a venir a potenciar los tonos amaderados pero aportando una madera más fresca que la que conocimos en sus inicios de ciprés, el sándalo se alinea más próximo a los matices del vetiver, una madera más luminosa que mantiene ese carácter general de la fragancia en esta fase. El dúo vetiver – sándalo se mantiene en lo más alto de la fragancia quedando un ligero fondo resinoso al fondo mientras el resto de notas van quedando por el camino.

Una vez llegados a la sexta hora vamos a experimentar una caída total de la intensidad de la fragancia que, si bien no tenía un tono olfativo alto, ahora queda reducido a la mínima expresión y de aquí en adelante vamos a tener que rastrear en la piel para poder percibir sus matices. Es el momento de la incorporación del pachuli que va paulatinamente desplazando al vetiver al fondo junto al benjuí hasta la desaparición  de estas dos notas quedando únicamente perceptibles leves matices de sándalo y pachuli pero ya tan mínimos que requieren de un enorme esfuerzo el poder encontrarlos, y así continúa hasta que a la octava hora ya no percibo nada en mi nariz. Se supone que la evolución natural de estas dos notas avoca a la desaparición del sándalo antes que al pachuli pero su percepción es tan débil en ese punto que resulta difícil poder constatarlo.

Por tanto, su rendimiento queda ofreciendo una longevidad bien perceptible hasta la sexta hora y de aquí a la octava un levísimo rastro en piel hasta su desaparición en torno a la octava hora.

Su proyección de salida se podría situar en torno al metro y medio aproximadamente si bien cae rápidamente y queda a ras de piel alcanzando la primera hora y así se va a mantener hasta la sexta hora donde hay que buscarla con la nariz bien pegada a la piel.

Una fragancia que si bien augura algo espectacular en su salida mostrando una enorme belleza, me ha dejado frío en cuanto a su rendimiento ya que parece prometer mucho más de lo que ofrece. Tan bonita como escasa. Una fragancia que juega mucho con los contrastes de luces y sombras, pasando de la más absoluta oscuridad a una tremenda luminosidad, con un aire boscoso, nos permite percibir la oscuridad de un bosque en la noche para alcanzar un claro al amanecer que se inunda de luz.

Tremendamente voluptuosa de salida con un aire varonil, elegante, misterioso y atractivo que deja paso a un perfil relajado y suave mostrando la dualidad de un hombre seductor y sensual al mismo tiempo, sofisticado y seguro de sí mismo, con clase, elegancia y distinción.

Ideal para climas frescos y fríos, de utilización en otoño e invierno, tanto en el día como la noche, siempre con vestimenta formal o semiformal pero siempre elegante. Conquistadora siempre, es muy del gusto femenino y buena generadora de cumplidos si se te acercan en sus primeras horas de aplicación ya que pronto se desvanece y solo la van a apreciar aquellas personas que se te acerquen por lo que, si buscas algo más de presencia, deberás ir provisto de un pequeño decant en el bolsillo que te permita reaplicar en cualquier momento y así poder exprimir todo su poder. Lo ubico en edades a partir de unos treinta años en adelante y uno de sus grandes atractivos aparte de su aroma es su precio, muy económica para su buena calidad, lástima su escaso rendimiento que, de otra forma, podría encumbrarla a lo más alto de la perfumería comercial.