Aromas y Perfumes

Reseñas de perfumes masculinos

Blue Jeans de Versace

Blue Jeans de Versace

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Blue Jeans de Versace


BLUE JEANS VERSACE

Creada por Jean Pierre Bethouart, lanzada al mercado en 1.994 y perteneciente a la familia aromática fougère, presenta unas

NOTAS DE SALIDA: Bergamota, enebro de Virginia, albahaca, anís y palo de rosa de Brasil (palisandro).

NOTAS DE CORAZON: clavel, abeto, lavanda, jazmín, salvia, heliotropo, lirio de los valles, rosa y geranio.

NOTAS DE FONDO: iris, sándalo, haba tonka, ámbar, pachuli, almizcle, vainilla, vetiver y cedro.

Salida cítrica, aromática, verde y amaderada con un tono dulce. El primer impacto cítrico viene adornado por los tonos verdes del enebro y la albahaca a los que se une un tono ligeramente amaderado, floral y dulce del palisandro o palo de rosa del Brasil. Ese tono dulce tiene continuidad con la aportación del anís que también se incorpora de inmediato  y se va redondeando con un tono balsámico parecido al pino que nos aporta el enebro y recibe un ligero tono especiado. Se forma una burbuja dulce aromática increíble que se va tornando aún mejor con la aportación minutos después del jazmín que abre la puerta a su fase de corazón que es un espectáculo floral. Este jazmín deja unos tonos dulces aterciopelados que envuelven toda esa burbuja de salida para hacer de puente hacia las notas que nos van a deleitar en esta nueva fase donde el clavel la va  tornando un poquito más punzante y que sirve como paso previo a la llegada de la nota de abeto que deja su aroma resinoso balsámico y un poco punzante igualmente pero que pasa de puntillas en el discurrir de la fragancia durando realmente poco, apenas unos minutos, y se ve desplazada por el resto de notas florales, sobre todo el lirio de los valles con un aroma fresco, limpio, intenso y dulce que se hace a estrella de esta fase de corazón en su avance hacia la hora de vida. Es un aroma limpio y cristalino precioso de flores blancas digno de quitarse el sombrero ante ella. Un aroma que  simboliza el amor, la ternura y la inocencia. No en vano era  la flor favorita de Christian Dior. Acercándonos ya a la hora de vida, la lavanda, la salvia y la rosa se dejan notar ligeramente situándose a los pies de este lirio de los valles que no se deja dominar.

Alcanzada esa hora de vida se empieza a percibir un tono de heliotropo que se suele asemejar mucho con el olor a magdalenas de mantequilla y que cobra mucha fuerza elevándose a la altura del lirio de los valles hasta desplazarla del pedestal donde se encontraba, en este punto son las dos notas dominantes en este paraíso floral.

Esta nota abre la puerta a la llegada del iris que va a iniciar la transición de esa delicia floral hacia otro estilo diferente, se asocia con el sándalo para tomar tonos amaderados hacia la hora y media y a partir de aquí empieza a mostrar unos ligeros matices dulces y jabonosos que se asocian a los tonos florales para ir dejando un aroma a jabón floral muy rico. Eso nos indica la llegada del almizcle y la primera aparición del haba tonka. El iris es poco perceptible y no tiene mucha duración, incorporándose al tono general del conjunto floral.

Ahora su proyección ha quedado a unos 20 cm de la piel.

Rebasadas las tres horas, nos queda una base floral con tonos cada vez más dulces gracias a la aportación del haba tonka, sobre la que se asienta un tono ambarado, amielado con un suave tono de sándalo y pachuli.

En su cuarta hora, la fragancia ya no proyecta nada, está a ras de piel y nos lleva a la exhibición del almizcle y el vetiver, en esta fase la fragancia se torna muy jabonosa y a esos tonos se une un vetiver verde, luminoso y radiante, muy fresco y tienen una subida y bajada rápidas de no más de media hora porque han de dejar paso a la llegada de la vainilla hacia las cuatro horas y media. Esa vainilla también sube rápido arriba y deja en segundo nivel al vetiver, almizcle y a los leves restos de pachuli y ámbar que aún quedan. Todavía hay un suave acento floral de fondo también. Tras la eclosión de la vainilla, hace un efecto como una flor que abre sus pétalos y deja salir de su interior un cedro serio y robusto que viene a cerrar el círculo de notas de la fragancia.

A partir de aquí percibimos una fragancia de cedro con un fondo de vetiver, algo de vainilla y con un tono jabonoso y de almizcle y puntito de flores densas y pachuli, debido a la permanencia aún de algo de ámbar y así  va a llegar hasta la quinta hora.

Rebasada la quinta hora los tonos de fondo se van diluyendo quedando más claros los tonos principales de tal manera que nos deja una fragancia de vainilla y cedro con un tono de fondo de pachuli y almizcle muy suaves.

Hacia la sexta hora el cedro baja de intensidad y se sitúa en la parte baja junto al pachuli dejando en lo más alto la vainilla y en un término medio los tonos jabonosos del almizcle.

Hacia la séptima hora nos queda el dúo vainilla – almicle. Desde este punto en adelante las dos notas van a ir de la mano hasta alcanzar la octava hora donde el almizcle pierde el tono jabonoso para quedarse con el típico olor a piel y de aquí en adelante van perdiendo intensidad poco a poco hasta llegar al final de su vida, algo que ocurre en mi piel alrededor de las doce horas.

Su rendimiento es de una longevidad en torno a las 12 horas en mi piel, con una proyección de alrededor de un metro la primera hora para luego ir bajando paulatinamente hasta alcanzar la segunda hora con unos 20 a 30 cm de proyección. Entre la tercera y cuarta horas se va quedando a ras de piel.

Ideal para el día, para primavera y verano extensible al otoño también, para vestimenta casual, semi formal, no requiere ir arreglado para llevarla, es una fragancia más bien informal para salir a pasear, tomar algo en una terraza con amigos, charlar plácidamente… no tiene grandes pretensiones, pero queda muy bien. Válida para ir al trabajo, estar cara al público, no te va a dejar mal nunca. Para cualquier edad, pese a estar encasillada como una fragancia para los más jóvenes, tiene un uso más que aceptable en cualquier edad si bien requiere un espíritu joven y te gusta este tipo de fragancias.

Una fragancia excelente que ha sido una auténtica delicia analizar, debo reconocer que había pasado por ella de puntillas sin prestarle la atención que merece, precedida de una inmerecida fama de fragancia juvenil y un poco desdeñada por su bajo precio, en este análisis he descubierto una buenísima fragancia capaz de sonrojar a otras que le quintuplican su precio. Realmente es una fragancia que merece dedicarle el tiempo necesario para disfrutarla. Si os desligáis de los comentarios superfluos que la preceden, vais a descubrir una fragancia excelente. Totalmente unisex y, aunque no es un gran generadora de cumplidos, no desagrada. Ciertamente Versace no ensució su nombre con esta fragancia como muchos decían, una fragancia hecha a conciencia, como las de antes. Un fougère genial.